Tres recomendaciones (prescriptivas) para una misma pieza de evidencia (descriptiva)

Las frases como “la evidencia recomienda” constituyen un tipo de metonimia, un recurso literario (retórico) que toma el todo por la parte, la causa por el efecto, el conjunto por un miembro, o viceversa. Los que han nacido cuando la metonimia es ubicua y tienen dificultades para buscar el sujeto original de la frase que pretendió embellecerse literariamente, pueden incurrir en errores metonímicos, confundiendo el titular con su sustituto.

De la misma manera que la ciencia, la matemática, la tecnomedicina no son personas, sino tratados de una tradición dinámica y acumulativa, y no pueden, por tanto, actuar, preferir ni moralizar, al término “la evidencia” (referida a las pruebas experimentales u observacionales), le sucede lo mismo. La evidencia no recomienda nada. Es un agente moral el que, sobre la base de la descripción de las pruebas, dice o recomienda. De modo que quien recomienda no es la ciencia sino un agente recomendador. La recomendación, por tanto, es una práctica técnica y ética que hace un recomendador, y por ello, tal como puede mostrarse mediante la aplicación formal de un razonamiento práctico, la recomendación es la acción intencional o conclusión. El análisis y la reflexión mediante el planteamiento formal del razonamiento nos permite descubrir la verdad práctica de la premisa mayor, de la premisa menor (sólo uno de cuyos contenidos es la validez de la evidencia), y de la conclusión.

En abril de 2017 Sawaya publicó un artículo editorial que hacía una crítica constructiva sobre el hecho de que tres estamentos de profesionales en Estados Unidos habían formulado tres recomendaciones distintas respecto a una misma pieza de evidencia. Los tres estamentos son: el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos (USPSTF), el Colegio Americano de Médicos (ACP) y la Asociación Americana de Obstetricia y Ginecología (ACOG).

Dado el interés del contraste, y el aprendizaje que de ello se deriva para no incurrir en un inadvertido error de metonimia, Carmen Blázquez[1] ha hecho una traducción al español del artículo, y lo hemos puesto a disposición de los lectores en Evalmed.

Si algún/a lector/a quiere recordar o aprender a elaborar formalmente un razonamiento práctico, hemos concebido y elaborado un resumen, con el título “Apuntes para navegantes sanitarios sobre el Razonamiento Práctico”, cuya presentación para uno de nuestros módulos de formación puede encontrarse aquí: http://evalmedicamento.weebly.com/med-reflexiva/apuntes-para-navegantes-sanitarios-sobre-el-razonamiento-practico-galo-a-sanchez-y-antonio-montano

También hemos hecho una videograbación narrada, con inflexiones de voz y explicaciones adicionales, para facilitar la comprensión, que puede descargarse desde aquí: https://youtu.be/vKycZaC88Mc

[1] Cármen Blázquez Vázquez. Médico de Familia. Área de Don Benito-Villanueva


Texto: Galo Sánchez, Oficina de Evaluación de Medicamentos del SES

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