Por qué sobreestimamos los eventos raros cuando nos atemorizan

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La medicina científica se basa en el conocimiento científico. Por eso estima científicamente los riesgos basales de las enfermedades y busca científicamente cómo disminuirlos. Al tender a infinito las necesidades de disminuir los riesgos de todos y cada uno de los individuos de la población atendida, la deontología médica exige la estimación más racional posible de los riesgos basales que les afectan, tanto en su grado de aversión (gravedad) como en su probabilidad. La medicina científica es un asunto de conocimiento de los riesgos, de su atención y de su gestión por prioridades en la realidad de la economía social. En un sistema cerrado de presupuesto podemos incurrir en un sesgo de focalización, invirtiendo en la prestación sobre la que estamos enfocando, no dándonos cuenta de que simultáneamente estamos desinvirtiendo en todas las demás prestaciones sobre las que no estamos enfocando.

Tversky y Kahneman demostraron que los eventos raros son sobrestimados, sobre todo si nos son presentados como amenazantes, porque el temor sobreactiva la intuición (Sistema 1) en el modo “esto es posible” sin poder desconectarse, dificultando o impidiendo que el razonamiento (Sistema 2) ajuste la probabilidad del evento, y la compare con el resto de probabilidades de sucesos del entorno de similar gravedad. El terrorismo con sus actos consigue aprovecharse en alto grado de este evolutivo sesgo de negatividad de la mente humana. Y también lo intentan mediante pronunciamientos y propaganda con o sin pseudociencia, tanto los explotadores del temor por interés propio, como algunos alentadores del temor con buena voluntad y metaignorancia.

Como el modo de oficio de funcionamiento de la mente humana es el Sistema 1, y hace falta un esfuerzo para activar el Sistema 2, los médicos y demás profesionales sanitarios no somos ajenos a este fenómeno, y en ocasiones esto puede llevarnos a tomar inadvertidamente decisiones sesgadas por un exceso de emoción no ajustado por la razón.

Para ver una panorámica, en Evalmed han hecho un resumen de este tema, titulado “Por qué sobreestimamos los eventos raros cuando nos atemorizan”, tomado y adaptado del libro “Pensar rápido, pensar despacio”, de Daniel Kahneman, que como siempre quieren compartir con todos nosotros también desde Píldoras, el blog de Saludteca, pinchando sobre la imagen.

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