Eran las 3 de la madrugada cuando Kitti pidió socorro ….

Eran las 3 de la madrugada del 13 de marzo de 1964. Kitty Genovese volvía a su apartamento en Queens (Nueva Yok) desde su trabajo como gerente de un café. Salió de su coche y, treinta metros antes de llegar a la puerta, un desconocido llamado Winston Moseley, la apuñaló una vez en la espalda y otra en el vientre. Kitty pidió socorro aterrada y se encendieron varias luces del edificio de enfrente. Se supo después que fueron 38 testigos. Uno de ellos gritó al atacante: ¡Deje en paz a esa chica! El agresor se marchó y la mujer, perdiendo mucha sangre,  logró llegar al rellano de la entrada.  Ella permaneció echada, seriamente dañada, sin atravesar la puerta. Él deambuló y volvió con sigilo para observar desde una media distancia, viéndola sola, indefensa y esperando un auxilio que evitara su muerte. Las luces se habían apagado y, mirando a su alrededor, se dirigió despacio hasta ella para volverla a acuchillar. A Kitty aún le quedaban algunas fuerzas para pedir socorro, y algunas luces volvieron a encenderse. El malhechor retrocedió unos metros, esperó unos segundos y dándose cuenta de que no había ninguna oposición, se abalanzó por tercera vez sobre ella, apuñalándola hasta morir. Habían pasado 35 minutos.

            Al día siguiente aparecieron 4 líneas en la sección Metropolitan del New York Times. Una más, que conmovió a pocas personas y se disolvió en el olvido pocas fechas más tarde.  Pero quiso la casualidad que el editor de la sección, A M Rosenthal, ante la falta de noticias varios días después, repasara el escrito y advirtiera que treinta y ocho testigos habían presenciado el asesinato. Treinta y ocho hombres y mujeres normales que la oyeron gritar la última media hora de su vida y no hicieron nada por auxiliarla. El editor investigó y, como fruto de sus pesquisas, escribió un famoso libro sobre el acontecimiento. Hasta esas fechas se atribuyó a “indiferencia, “apatía”, “alienación”, “moral decadente” y “deshumanización producida en un ambiente urbano”. La mayoría de las personas se considera benevolente, moralmente buena, y cree que en esa situación hubiera prestado auxilio.

John Darley y Bibb Latané, dos perspicaces psicólogos con la capacidad de dudar, querían saber si el comportamiento de los 38 testigos era realmente anormal, y para ello diseñaron y llevaron a cabo en la Universidad de Nueva York el inteligente experimento que, tras su publicación en 1968, ha dado nombre al “efecto espectador o la dilución de la responsabilidad”.

Esta inquietante historia sobre la dilución de la responsabiliadad de los seres humanos,  basada en el experimento que llevaron a cabo los pisócologo, la ha traducido Elena Candela Marroquín, que pertenece al Grupo de GRADE de evaluación de Medicamentos del SES, dado el interés que tiene este experimento en la asistencia sanitaria de pacientes atendidos por vartios médicos, y también en otros aspectos no sanitarios como en el acoso físico o moral en el colegio o en el trabajo. La podéis ver directamente  en su página web evalmed.es o pinchando sobre la imagen superior

Darley JM, Latané B. Bystander intervention in emergencies: diffusion of responsibility. J Pers Soc Psychol. 1968 Apr;8(4):377-83

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: