Meta-ignorancia o cómo ayudar a prevenirla

Galo Sánchez, de la Oficina de Evaluación de Medicamentos del SES,  nos ha mandado a Píldoras este comentario, que por su interés reproducimos a continuación:

Cómo manejar la taxonomía de la incertidumbre en salud en 3 dimensiones: lugar, tema y fuente

Dado el interés del Grupo GRADE (del SES) en los resultados en salud centrados en el paciente, cristalizados hoy en el recientemente creado Instituto Investigación de Resultados en Salud Centrados en el Paciente[1] (USA), he leído atentamente el reciente artículo de Han, Klein y Arora titulado Variedades de Incertidumbre en Atención Sanitaria: Una Taxonomía Conceptual[2], pues tal Organización necesita para su implementación una nomenclatura abordar esto con precisión y no perderse en la ambigüedad.        

Destaco el término “meta-ignorancia”; es decir, “el estado de no saber que uno no sabe”.  No sólo para la salud, sino para la vida real, me ayuda mucho el párrafo: <<Smithson ha identificado más importantes fuentes de incertidumbre en su completa “taxonomía de la ignorancia’”, que define la ignorancia como un estado cognitivo erróneo derivado de cualquier punto de vista distorsionado o una visión incompleta.

La taxonomía que propone los autores en 3 dimensiones (3 ejes cartesianos) me ha ofrecido una más fértil forma de imaginar cada situación como una combinación de las tres dimensiones (LUGAR, TEMA y FUENTE).
Lo imagino como, identificar primero la  incertidumbre en la tercera dimensión; es decir en “EL LUGAR”, refiriéndome si la incertidumbre está en el “paciente”, en el “médico” o en “ambos”. Si es el lugar de la incertidumbre es “la mente del médico”, entonces intento identificar la segunda dimensión de la incertidumbre, es decir, “EL TEMA”, refiriéndome a si la incertidumbre es “científica”, “práctica (manejo clínico)”, o “personal”. Si observo que la incertidumbre es “científica”, por ejemplo ésta: <<El especialista de referencia quiere cambiar la warfarina por dabigatrán a mi paciente Juan Español, de 67 años, cuyo INR está bien controlado, ¿debo aprobar o desaprobar el cambio?

A continuación tengo que identificar la tercera dimensión de incertidumbre, es decir en “LA FUENTE”, refiriéndome a si la incertidumbre es de “probabilidad”, “ambigüedad” o “complejidad”. Si observo que la incertidumbre es de “probabilidad”, por ejemplo ésta: <<¿Cuál es el balance de beneficios, riesgos, inconvenientes y costes de dabigatrán frente a warfarina en pacientes con el INR bien controlados?.
Identificar la incertidumbre mediante la combinación de las tres dimensiones propuestas por los autores me parece un intento útil para ordenar mis pensamientos y para comunicarme mediante esta nomenclatura con mis congéneres.

[1] Washington AE, Lipstein SH. The Patient-Centered Outcomes Research Institute – Promoting Better Information, Decisions, and Health. N Engl J Med. 2011 Sep 28. [Epub ahead of print]

[2] Han PK, Klein WM,  Arora NK. 20111130-Edit, taxonomía variedades incertidumbre en salud.Han. Med Decis Making 2011;31:828-838

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